La política en México
¿Democracia? Ya veremos.
Es poco lo que podemos decir de nuestra democracia. Hoy, a escasos diez días de las elecciones presidenciales en México, seguimos, no con la duda de quién habrá de ser nuestro presidente puesto que ya tanto los resultados oficiales del IFE (Instituto Federal Electoral) como los resultados extraoficiales emitidos por el PREP (Programa de Resultados Preliminares Electorales) muestran a Felipe Calderón como el ganador de las elecciones, seguimos, repito, con la incertidumbre de cómo habrán de afectar en México las manifestaciones llamadas por el PRD en contra de las recientes elecciones y en contra de la manifestación ciudadana.
Está claro que si bien no podemos hablar del miedo vivido en nuestro país —muchos se niegan hablar de este “miedo” sin explicar el por qué de la diáspora que se vive en México—, sí se puede hablar de una incertidumbre que pone en desconcierto la estabilidad política del país. Las llamadas que hace el Partido de la Revolución Democrática, son llamadas abiertamente en contra del gobierno y en contra de nuestra recién nacida democracia (quizá de unos diez años, cuando, durante el gobierno de Zedillo pudimos tener entre el ejecutivo y el legislativo, poderes verdaderamente compartidos). Las manifestaciones que se dicen pacifistas son en realidad un bloque a la libertad y a la tranquilidad con la que deseamos vivir en nuestras ciudades. Los gritos y consignas con las que marchan los que encabezan estas marchas, llaman a la violencia. Impiden la circulación vial, obligan de manera agresiva la entrada a trabajos de gobierno, hacen paros estudiantiles e intentan a toda costa hacer un paro general de actividades en todo el país.
Ya estamos cansados. En México deseamos vivir sin la amenaza de un colapso de gobierno. El PRD ha cometido un grave error al escoger y defender a un líder como AMLO. La izquierda en México se ha traicionado a sí misma buscando arrebatar el poder de los ciudadanos para imponer sus intereses.

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