El texto como forma de escape
Me parece lo más natural pensar en la literatura como una forma excelente de escape. Qué mejor que la literatura para que los sueños se conviertan en realidad, aunque sólo sea realidad textual. En cualquier forma de texto, existe un juego bastante raro e interesante. En un texto de ficción pueden existir un conjunto de realidades, debemos recordar que todas las obras, por más fantasías que contengan, se escriben gracias a ciertas experiencias. En algún texto que describa la realidad, un texto histórico por ejemplo, existe un puñado de “hechos” subjetivos que en un futuro terminan corrigiéndose o desmintiéndose. De manera que cuando se escribe, se entra a un juego misterioso de luces y sombras. Es precisamente por estar en un ambiente de realidad y fantasía, de verosimilitud y mentira, que la escritura/lectura resulta ser el espacio ideal para el escape. Un mundo lleno de palabras donde el escritor y el lector se hacen cómplices al huir a otro mundo. Creo que _Palinuro de México_, es el primer texto que me viene a la mente, es el ejemplo perfecto para identificar un texto donde existe una verdadera fiesta de palabras. Dejando a un lado el tema de gran seriedad que se toca en la obra, F. del Paso debió sentirse en inmundo donde sólo él era quien lo regía. Sus propias palabras, su propio estilo, su propio tema. Y el lector hace suyo ese mismo mundo. Desde la primera página el lector escapa a un mundo de lectura paliativa. Un verdadero descanso de un mundo de realidades que cansan cuando son vividas a diario.

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