El fin del PRD
El fin del PRD
Es una pena que el PRD insista en asociarse con Andrés López. Creo que en la opinión de muchos de nosotros los mexicanos, el señor López se ha convertido en una especie de espejo deforme del Niño Verde. Da pena ver cómo se comporta en televisión y en radio. “Yo gané,” yo gané,” “yo soy el presidente,” “yo soy el presidente.”
Creo que el señor López ha dejado de ser un peligro para México. Desafortunadamente la gente del PRD no se ha dado cuenta que este señor se ha convertido en un peligro para su propio partido. El haber convertido al señor López en el líder del PRD ha sido el más grave error de los últimos días. Apoyarlo en las demostraciones que él insiste hacer, es un error más grave.
Una vez más, seguimos a la espera; pero ya no a la espera de saber quién habrá de ser nuestro siguiente presidente, sino a la espera de los berrinches del ex-candidato López.
La política en México
¿Democracia? Ya veremos.
Es poco lo que podemos decir de nuestra democracia. Hoy, a escasos diez días de las elecciones presidenciales en México, seguimos, no con la duda de quién habrá de ser nuestro presidente puesto que ya tanto los resultados oficiales del IFE (Instituto Federal Electoral) como los resultados extraoficiales emitidos por el PREP (Programa de Resultados Preliminares Electorales) muestran a Felipe Calderón como el ganador de las elecciones, seguimos, repito, con la incertidumbre de cómo habrán de afectar en México las manifestaciones llamadas por el PRD en contra de las recientes elecciones y en contra de la manifestación ciudadana.
Está claro que si bien no podemos hablar del miedo vivido en nuestro país —muchos se niegan hablar de este “miedo” sin explicar el por qué de la diáspora que se vive en México—, sí se puede hablar de una incertidumbre que pone en desconcierto la estabilidad política del país. Las llamadas que hace el Partido de la Revolución Democrática, son llamadas abiertamente en contra del gobierno y en contra de nuestra recién nacida democracia (quizá de unos diez años, cuando, durante el gobierno de Zedillo pudimos tener entre el ejecutivo y el legislativo, poderes verdaderamente compartidos). Las manifestaciones que se dicen pacifistas son en realidad un bloque a la libertad y a la tranquilidad con la que deseamos vivir en nuestras ciudades. Los gritos y consignas con las que marchan los que encabezan estas marchas, llaman a la violencia. Impiden la circulación vial, obligan de manera agresiva la entrada a trabajos de gobierno, hacen paros estudiantiles e intentan a toda costa hacer un paro general de actividades en todo el país.
Ya estamos cansados. En México deseamos vivir sin la amenaza de un colapso de gobierno. El PRD ha cometido un grave error al escoger y defender a un líder como AMLO. La izquierda en México se ha traicionado a sí misma buscando arrebatar el poder de los ciudadanos para imponer sus intereses.
De política
De fut a política a lo de siempre
En el café de las mañanas y las tardes con los amigos y conocidos, las pláticas se llenaban de emoción. Nuestra selección pretendía jugar con “garra azteca” en aquellos lugares del llamado Primer Mundo. Pero vimos llegar una vez más un encuentro fatal para la selección. Argentina nos elimina de la escena mundial.
Afortunadamente, en nuestro país teníamos otro escenario que compartir los mexicanos. El momento de la elección 2006 estaba por llegar. El 2 de julio fue un día que se marcó en nuestros calendarios desde varios meses atrás. AMLO y Felipe Calderón volvieron a ganar terreno en el interés de todos nosotros. Atentos a las noticias de toda la prensa, las mesas de todos los cafés se convirtieron en mesas de análisis de teorías políticas.
Hoy, en el momento de las postelecciones y sin saber cuál es el nombre de la figura que los mexicanos hemos elegido para presidente, las mesas políticas se alejan de teorías políticas y aterrizan en el mundo práctico del México de siglo XXI.
Está claro que no hemos llegado al nivel que debe estar una sociedad verdaderamente democrática. La misma prensa hace comentarios que invitan a la duda y al coraje. La víspera del resultado es un momento de tensión. Las elecciones del 2006 fueron muy cerradas. La diferencia de votos que favorecen al ganador es de una cantidad mínima de votos y esto es algo que no todos pueden aceptar.
Los resultados extraoficiales dan la victoria al candidato conservador. El grupo liberal, gracias a las incitaciones de sus directivos, de AMLO particularmente, ven amenazada su victoria y ya han llamado a manifestaciones masivas en todo el país. ¿Qué se dice en los cafés? Bueno, que las manifestaciones se habrán de acompañar no sólo de pancartas y gritos, sino de los ya famosos machetes que los grupos de izquierda piden llevar a sus simpatizantes. Su intención es la de azuzar no sólo al gobierno sino al sector de la población que está en desacuerdo con ellos para causar las agresiones que seguramente habrán de ocurrir.
Una vez más volvemos a lo mismo. En los últimos años la violencia y la criminalidad se han apoderado fuertemente de los países latinoamericanos y México no ha sido la excepción. Las pláticas en los cafés hasta antes del Mundial, giraban en torno a los asesinatos, secuestros y violaciones en todo el país. En estos momentos en que el pueblo mexicano necesita fuertemente de un líder que nos muestre que nos puede sacar de esta grave situación, tenemos a líderes como AMLO que se dedican a descalificar hasta a las mismas entidades cívicas como lo es el IFE, y amenazan con violentar las ciudades si no se siguen las normas que ellos pretenden imponer. ¡Como si necesitáramos de más violencia y escándalo en nuestras ciudades!
Sólo nos queda esperar uno ó dos días más para saber el resultado final del IFE. En ese momento también nos daremos cuenta del nivel de civilidad en el que nos encontramos.